sábado, 23 de julio de 2011

SINDROME DE BURNOUT

¿En qué consiste el "Sindrome de Burnout"? ¿Cómo se define? Si bien desde este blog muchas veces nos hemos referido a él, siendo el conocimiento la primer defensa, es necesario definirlo con claridad. En el siguiente artículo se lo caracteriza, y se establece sus orígenes.


El síndrome de Burnout, es una de las consecuencias más documentadas hoy día, también llamada, síndrome de “estar quemado/a” (SEQ).  Se define el término burnout, término anglosajón cuya traducción más próxima al castellano es desgastado, exhausto, pérdida de ilusión por trabajar, “quemado”, en términos coloquiales.

Guerrero, 1997, escribe: “la  historia sobre burnout es reciente porque  a Europa  no llega a estudiarse hasta entrados los años 80, aunque desde entonces han sido múltiples las líneas de investigación surgidas y todas coinciden en afirmar que en el desgaste psíquico están implicados factores que van desde los personales y el contexto organizacional, hasta aquellos relacionados con la formación académica (exceso de contenidos teóricos y escasas actividades prácticas) que estos profesionales reciben en escuelas o centros universitarios”.

Se trata de una respuesta múltiple derivada de un estrés emocional crónico y que cursa con: agotamiento emocional y psicológico, actitud fría y despersonalizada con los demás, y sentimientos de no adecuarse a las tareas a desarrollar. La persona efectivamente siente que no puede ofrecer nada a nivel afectivo, presenta falta de energía y recursos emocionales. Se suele dar entre los trabajadores docentes, y cuando decimos que el profesional está quemado queremos expresar que la   situación   le   ha   desbordado,   y   su   capacidad   de   adaptación   ha   quedado   reducida. Bardo P. en 1979;  Alvarez y Fernández, en 1991 y Guerrero y Vicente, en 2001 afirman que entre los efectos del burnout se pueden destacar consecuencias tanto desde el punto de vista profesional (impuntualidad, abundancia de interrupciones, evitación del trabajo, absentismo, impuntualidad, falta de compromiso en el trabajo, un anormal deseo de vacaciones, una disminución en la autoestima, así como una incapacidad para tomarse a la escuela en serio, e incluso al abandono de la profesión); y por ende económico, como desde el aspecto humano  Las personas afectadas parecen presentar  una  mayor  vulnerabilidad  a  padecer  accidentes  laborales,  síntomas  médicos  (como depresión, hipertensión, alteraciones de tipo gastrointestinal…), pérdida de la voz e incluso abuso de drogas, incluyendo el tabaco. También influye en el rendimiento académico del alumnado. Kyriacou, en 1987. afirma que aunque el estrés ocupacional no es específico del profesorado, diversos estudios muestran que el burnout es un problema más importante en la profesión docente que en otras profesiones con similares demandas académicas y personales.

El colectivo de la enseñanza constituye uno de los principales afectados por la depresión, la fatiga psíquica, el estrés y otras dolencias psíquicas o derivadas de ellas, como el denominado síndrome del quemado o burnout.

El modelo de burnout más utilizado en los estudios sobre profesores es el modelo trifactorial de Maslach. Maslach y Jackson (1980, 1981, 1985 y 1986). Afirman que el burnout es un síndrome de Agotamiento emocional, Despersonalización y bajo Logro o realización personal en el trabajo. .

Cansancio emocional , la sensación de no poder dar más de sí mismo a los demás, manifestándose por la pérdida de energía, el agotamiento físico y/o psicológico y la fatiga.

Despersonalización, actitud especialmente fría y distante hacia los ”clientes” que actúa como mecanismo de defensa para protegerse del sentimiento negativo propio del agotamiento emocional, anteriormente comentado. A través de este mecanismo trata de distanciarse de los miembros del equipo de trabajo mostrándose irritable, irónico e incluso utilizando etiquetas despectivas para aludir a los clientes o usuarios. Esta actitud es una forma de aliviar la tensión experimentada restringiendo la intensidad de relación con los demás para adaptarse a la situación.

Sentimiento de inadecuación profesional y personal al puesto de trabajo, que surge en estos profesionales al verificar que las demandas laborales exceden su capacidad para atenderlas de forma efectiva y competente.

Los principales síntomas del quemado no aparecen de golpe, forman parte del proceso de desgaste laboral; entre ellos destacan la irritabilidad y repentinos cambios de humor, cansancio crónico y falta de energía, percepción desproporcionada de los propios errores e incapacidad para ver los éxitos laborales, ausencias injustificadas al trabajo, insomnio... Estos síntomas forman parte de una larga lista de dolencias que dan lugar al círculo vicioso del estrés laboral.

El profesorado no recibe ninguna formación específica ni ninguna preparación psicológica para enfrentarse a la desmotivación del alumnado y a la falta de recursos para solucionar los problemas de grupo. De ahí que la impotencia para solucionar los conflictos cotidianos cause problemas psicológicos y tensión laboral. Junto a ello, las malas condiciones educativas y la falta de reconocimiento social de la tarea del docente inciden de manera determinante en el bienestar de los profesores.





Extraído de
Cómo afrontar el estrés docente
Autora: Pilar Sánchez Álvarez
IES La Basílica




jueves, 14 de julio de 2011

VEINTE MEDIDAS PARA EL AFRONTAMIENTO POSITIVO DEL ESTRÉS

El estrés docente es un enemigo silencioso y silenciado, pero podemos y debemos actuar para defendernos, y de esa manera neutralizar los efectos.


Veinte medidas para el afrontamiento positivo del estrés.
1. Desarrollar estrategias que neutralicen o eliminen las consecuencias del síndrome, como, por ejemplo, técnicas de control del estrés, técnicas de resolución de problemas, etc.

2. Desarrollar habilidades de comunicación interpersonal.

3. Fortalecer las redes de apoyo social.

4. Es importante modificar los procesos cognitivos de autoevaluación de los profesionales.

5. La realización de ejercicio físico controlado: un ejercicio físico moderado puede producir efectos tranquilizantes significativos.

6. Aplicar técnicas de relajación: combinar ejercicios de respiración con técnicas de relajación física y mental.

7. Técnicas cognitivas: intentando volver a evaluar y reestructurar las situaciones problemáticas para que dejen de serlo.

8. Rediseñar la realización de tareas, organizarse mejor la agenda de trabajo.

9. Clarificar la toma de decisiones.

10. Establecer objetivos claros para los roles profesionales.

11. Mejorar las redes de comunicación organizacional.

12. Aprovechar las oportunidades que favorezcan desarrollo de la carrera profesional.

13. Involucrarse en la toma de decisiones.

14. Participar e implicarse en el trabajo en equipo.

15. Establecer líneas claras de autoridad y responsabilidad.

16. Apoyo social de compañeros.

17. Separar los tiempos laborales y extralaborales.

18. Incrementar la vida social (paseos, reuniones, asistencia a eventos...)

19. Promover y desarrollar las propias capacidades, destacando la autoestima y el control.

20. Contribuir al enriquecimiento de las tareas, tales como: variedad, autonomía, identidad de la tarea, información sobre los resultados, trato con los demás y la interacción con los compañeros.







Extraído de
Cómo afrontar el estrés docente
Autora: Pilar Sánchez Álvarez
IES La Basílica




lunes, 4 de julio de 2011

DEFINICIÓN DEL AFRONTAMIENTO DEL ESTRÉS

El estrés en los docentes se presenta como una enfermedad silenciosa y silenciada, muchas veces estamos afectados en un cierto grado y lo desconocemos. Lo cierto es que para mejorar, el primer paso debe ser el reconocimiento del mal, y enfrentarlo, pero ¿En que consiste el afrontamiento? Trataremos de contestarlo.
El afrontamiento se define como: Es el esfuerzo, tanto cognitivo como conductual, que hace el individuo para hacer frente al estrés, para manejar las demandas tanto externas como internas y los conflictos entre ambas.

Lazarus y Folkan (1984) definieron el afrontamiento como: “los esfuerzo cognitivos y conductuales constantemente cambiantes para manejar las demandas específicas interna y/o externas que son evaluadas como excesivas en relación con los recursos de que dispone la persona”.  Para ello manejar el estrés incluiría no sólo el dominio sino la aceptación, la tolerancia la evitación o la reducción de las condiciones estresantes. No sólo importaría el resultado sino que englobaría todos los intentos para manejar estas situaciones.

En ocasiones se ha incluido los mecanismos de defensa entre los recurso de afrontamiento del estrés.

Buendía y Mira (1993) al tratar del estrés infantil proponen el siguiente cuadro donde se compara los mecanismos de defensa y las estrategias de afrontamiento:

Estos mismos autores afirman que no hay estrategias de afrontamiento que sean válidas para todo el mundo, sino que cada persona puede elegir una u otra según su personalidad, el contexto y el momento en el que se encuentre. Distinguen entre estilos de afrontamiento y estrategias de afrontamiento, asociando el estilo a los procedimientos característicos   de las personas y las estrategias se asociarían más a las condiciones ambientales, refiriéndose a acciones cognitivas o conductuales realizadas en el transcurso de un episodio estresante particular.

El tipo de conducta de afrontamiento  es importante porque, además de servir para dominar las demandas de la situación de estrés, determina la forma en que se activa el organismo. El organismo se activa de muy distintas maneras, según la persona trate de controlar la situación o adopte una actitud  pasiva  ante  ésta.  Las  conductas  motoras  realizadas  para  hacer  frente  a  una  situación estresante son conductas específicas para una situación concreta o conductas más generales para una amplia gama de situaciones, dependiendo de qué conductas se han aprendido en ocasiones anteriores.  Las  consecuencias  de  estas  conductas  determinarán  que  sean  consideradas  como correctas o incorrectas por la persona. Lo que determina que una conducta se repita o no en un futuro, no es la supuesta corrección e incorrección moral de ésta, sino su eficacia para cambiar la situación.

Entre las posibles técnicas  afrontamiento

            Confrontación
            Distanciamiento
            Autocontrol
            Buscar apoyo
            Aceptación de la responsabilidad
            Escape. Evitación
            Planificar soluciones
            Reevaluación positiva
            Pensamientos positivos (Esfuerzos activos, cognitivos, visualizar el problema)
            Búsqueda de apoyo social
           Búsqueda de soluciones
           Contabilizar las ventajas (se aproxima al problema comparándolo con una situación peor)








Extraído de
Cómo afrontar el estrés docente
Autora: Pilar Sánchez Álvarez
IES La Basílica




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