Mostrando entradas con la etiqueta enfermedad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta enfermedad. Mostrar todas las entradas

lunes, 15 de febrero de 2021

El síndrome de docente quemado será considerado enfermedad relacionada con el trabajo

La OMS ha cambiado la consideración de este síndrome desde los "problemas relacionados con dificultad en el control de la vida" a los relacionados con un estrés crónico en el trabajo.


Hace muchos años que el síndrome del profesor quemado o burnout no ocupa espacio en los medios de comunicación o en la discusión pública cuando se habla de enseñanza. Igual que hace una década eran muchos quienes hacían estudios o informes más o menos importantes sobre la prevalencia de ese síndrome entre el profesorado, hacer una búsqueda de datos hoy día no es tan fácil.
Y esto, precisamente, en un momento en el que las condiciones de trabajo del profesorado han empeorado de manera significativa, principalmente, dede el Real Decreto 14/2012 de razcionalización del gasto en el que se aumentaron las ratios de alumnos por docente o se ampliaba la jornada lectiva en todas las etapas. También, en un momento en el que se han amortizado más de 30.000 puestos de trabajo mientras el número de alumnos y alumnas crecía en decenas de miles.
Hasta la fecha, los casos que se producían dentro del mundo de la enseñanza tenían que pasar por los juzgados para conseguir el reconocimiento de esta situación como producto de la compleja labor de profesoras y profesores.
El burnout es un síndrome con diferentes estadios. El primero de ellos, el agotamiento, tanto físico como psicológico de la persona. Después viene el de despersonalización, en el que se produce un endurecimiento emocional y una mayor o menor despreocupación hacia el alumnado y sus problemas o circunstancias. Por último, el síndrome tiene impacto en la eficacia en el trabajo.
Para Francisco Javier Gómez, responable de Salud Laboral de STEs es una buena noticia que la Organización Mundial de la Salud haya dado este paso en la consideración de enfermedad producida por el trabajo. Para este experto, docente y que lleva 12 años trabajando temas de salud laboral en el sindicato, el sí¡ndrome del profesor quemado tiene muchos factores que interrelacionan. Desde la organización del centro educativo (o su desorganización), pasando por la falta de recursos materiales, el aumento de las horas lectivas, de las ratios o de la presión de una burocracia siempre creciente.
A pesar de la falta de datos oficiales, Gómez estima que entre un 10 y un 20% (más cerca del 20 que del 10) del profesorado se encuentra en esta situación de burnout. Pueden encontrarse, según su experiencia, en mayor medida en la etapa de la ESO, también en Bachillerato. Y en algunos casos en infantil o los primeros cursos de la primaria.
Uno de los posibles efectos de esta nueva consideración por arte de la OMS puede ser, además de evitar la judicialización de los procedimientos, que se sienten las bases para considerar las difíciles circunstancias en las que las y los docentes desarrollan su trabajo cotidiano.
Hasta ahora, y desde 1990, la OMS había catalogado el burnout dentro de los «problemas relacionados con dificultad en el control de la vida». A partir de ahora, lo circunscribe a problemas de estrés crónico en el trabajo. «El burnout se refiere específicamente a los fenómenos en el contexto laboral y no debe aplicarse para describir experiencias en otras áreas de la vida», explica la Organización.
Uno de los problemas más importantes que le encuentra a esta situación, frente a otras que pueden causar bajas laborales, está el hecho de que «te señalan a ti como el culpable». Algo que no sucedería con otro tipo de enfermedades o causas de baja.
Entre las posibles propuestas que pone sobre la mesa Gómez, además de la mejora de las condiciones de trabajo y de la consideración del profesorado socialmente, estaría, para empezar, la recuperacón de los médicos inspectores de educación que poco a poco han desapareciendo de las comunidades autónomas con su jubilación y la amortización de la plaza. Según el sindicalista, estas figuras realizan una importante labor de formación y prevención, además de un trabajo en relación al estudio de la prevalencia de determinadas enfermedades desarrolladas por docentes. Hoy su labor la llevan a cabo las mutuas, que no hacen seguimiento en los centros ni llevan a cabo ninguna labor estadística, según dice Gómez.
Además, el responsable de Salud Laboral de STEs defiende la creación de la figura del docente acompañante que ayude a la reincorporación de quien vuelve de este tipo de bajas que, además, suelen ser de alta duración, rondando el año. Un docente que durante un tiempo determinado esté en el aula asumiendo la labor y responsabilidad de quien se reincorpora para que este pueda hacerlo con seguiridad y tranquilidad.
El burnout está muy relacionado, además de por causas materiales de desempeño del trabajo (cantidad de alumnado, necesidades educativas especiales de todo tipo, falta de recursos…), con elementos personales como una posible baja autoestima. Un problema que, además, aumenta según el o la docente se va adentrando en el síndrome.
Es necesaria una labor de prevención, así como recursos para la formación en el centro de trabajo relacionadas con la gestión de los conflictos en el aula, por ejemplo.




Autor
Pablo Gutiérrez del Álamo
Fuente

martes, 28 de mayo de 2019

El "burn-out" es una enfermedad y es más común de lo que se piensa


Así se denomina al desgaste profesional, que fue incluido en el catálogo de enfermedades por la Organización Mundial de la Salud. FOTO: CEDOC MÁS NOTICIAS DE SALUD Todas las actividades por el Día Internacional de Acción por la Salud de la Mujer Un poco de limpieza y minimalismo Apuntan a recomponer salarios ‘cien días antes’ de los comicios El desgaste profesional, conocido como "burn-out", fue incorporado en la Clasificación Internacional de Enfermedades de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que se utiliza para establecer tendencias y estadísticas sanitarias. Esta lista, confeccionada por la OMS, se basa en las conclusiones de expertos médicos de todo el mundo y fue adoptada por los Estados miembros de la OMS, reunidos desde el 20 de mayo en Ginebra en el marco de la Asamblea Mundial de la organización. 
Es la primera vez que el desgaste profesional entra en la clasificación, anunció un portavoz de la OMS, Tarik Jasarevic. El desgaste profesional, que fue incorporado a la sección de "problemas asociados" al empleo o al desempleo, y fue descrito como "un síndrome [...] resultante de un estrés crónico en el trabajo que no fue gestionado con éxito" y que se caracteriza por tres elementos: "una sensación de agotamiento", "cinismo o sentimientos negativos relacionados con su trabajo" y una "eficacia profesional reducida".

 Según un estudio, uno de cada cinco empleados altamente dedicados está en riesgo de sufrir agotamiento. El "burn-out" se está volviendo tan común en la sociedad actual que compañías de todo el mundo comenzaron a reducir su semana laboral y llegaron a descubrir que aquello conduce a una mayor productividad, a un personal más motivado y menos agotamiento. "Es mucho más saludable y hacemos un mejor trabajo si no estamos trabajando horas locas", dijo Jan Schulz-Hofen, fundador de la compañía de software Planio, que tiene una semana laboral de cuatro días. En Nueva Zelanda, la compañía de seguros Perpetual Guardian reportó una caída en el estrés y un salto en el compromiso del personal luego de que realizó una prueba de 32 horas a la semana este año.
Incluso en Japón, donde sus ciudadanos son "adictos" al trabajo, el gobierno está alentando a las empresas a dejar libres los lunes por la mañana, aunque otras iniciativas en el país para persuadir a los empleados de que lo tomen con calma tuvieron poco efecto. El Congreso de Sindicatos de Gran Bretaña (TUC) está presionando para que todo el país pase a tener una semana laboral de cuatro días para fines de siglo, una iniciativa apoyada por el opositor Partido Laborista. El TUC argumenta que una semana más corta es una forma en que los trabajadores pueden compartir la riqueza generada por las nuevas tecnologías como el aprendizaje automático y la robótica, al igual que ganaron el derecho al fin de semana libre durante la revolución industrial. “Reduciría el estrés de hacer malabarismos con la vida laboral y familiar y podría mejorar la igualdad de género. Las compañías que ya lo han probado dicen que es mejor para la productividad y el bienestar del personal ", dijo la jefa de economía de TUC, Kate Bell.

En tanto, Lucie Greene, de la consultora J. Walter Thompson, cree que el mundo está mostrando "una reacción violenta cada vez mayor contra el exceso de trabajo, subrayada por una ola de críticas luego de que el jefe de Tesla, Elon Musk, dijera que "nadie cambió el mundo trabajando 40 horas a la semana". La posibilidad de no llegar a cumplir sus metas de fabricación de autos eléctricos colocaron a Musk, fundador de Tesla –y de empresas como SpaceX y SolarCity– al borde del colapso. Con 120 horas de trabajo a la semana (esto es, más de 17 diarias), pasó de tener un estrés que lo mantenía alerta y motivado a otro que lo desgasta a él y a su empresa. En agosto del año pasado, en una entrevista con The New York Times, reconoció era víctima del "burn nout": "Este último año fue el más difícil y doloroso de mi carrera”. Cinco señales de que podrías estar sufriendo de agotamiento laboral: El registro de la OMS precisa que el desgaste profesional "se refiere específicamente a fenómenos relativos al contexto profesional y no debe utilizarse para describir experiencias en otros ámbitos de la vida". Las personas que sufren "burn-out" o que se dirigen hacia el agotamiento pueden experimentar los siguientes síntomas:
• Te sentís cansado, sin energía para hacer nada. Es posible que experimentes sueño perturbado y algunos síntomas parecidos a la gripe.
Tenés dificultades para concentrarte y sentís que tu mente se está alejando, quedándose aturdida durante horas y horas.
• Sentis irritación, frustración y con frecuencia sos muy autocrítico.
• Los supermercados, bancos y lugares similares comienzan a sentirse abrumadores: las luces son demasiado brillantes y hay demasiado ruido.
• Te sentís lejos de las cosas que solías amar.



viernes, 27 de julio de 2012

Quieren incluir al síndrome del quemado como enfermedad

El “Síndrome del quemado” es una amenaza para todos los que trabajan en las escuelas, se trata de un mal silencioso y silenciado, resulta valorable las iniciativas como la expresada en el siguiente artículo periodístico.



Ya lo padece uno de cada tres profesionales. Es una mezcla de estrés y desgaste físico y psíquico. Afecta principalmente a médicos y docentes. Un equipo de psiquiatras argentinos está impulsando un proyecto para que la OMS lo reconozca.
   
Síntomas. El síndrome del quemado genera extenuación emocional, insensibilidad, desmotivación, irritabilidad y falta de cuidado con seres queridos.
    Al principio le cuesta dormir, la comida le cae mal, tiene problemas sexuales, el cuello duro y apenas pone un pie en el trabajo siente que se le parte la cabeza. Le parece normal y sigue. Unos meses después empieza a llegar al trabajo arrastrando los pies, tiene la motivación de una ameba, tarda el doble, rinde poco y busca excusas para faltar. Se fastidia, el médico le dice “debe ser estrés” y sigue. Al final, se siente una cosa y empieza a tratar al resto como cosas, piensa que la “realización personal” es una utopía, le da lo mismo que lo premien o que lo echen: se convierte en un robot. El burnout o el “síndrome del quemado” –la sensación de haber fundido motores– ya afecta a 1 de cada 3 profesionales que trabajan con personas . Ahora un equipo de psiquiatras argentinos presentará un trabajo científico en el que proponen que la Organización Mundial de la Salud (OMS) lo considere una enfermedad laboral.

El tema se tratará por primera vez en el 27° Congreso Argentino de Psiquiatría que comienza hoy en Mar del Plata. Allí, un equipo de expertos propondrá su inclusión en la Clasificación Internacional de Enfermedades, elaborada según criterios de la OMS.

“El burnout ya es un grave problema de salud pública pero no es atendido como tal”, sostiene la psiquiatra Elsa Wolfberg, especialista en medicina del trabajo y miembro del equipo. “Por un lado, es un problema para el trabajador, que no sólo pierde la motivación y la capacidad de responder a las exigencias del trabajo sino que ve afectada toda su vida social. En su casa está irritado, le molesta todo y hasta deja de cuidar a sus seres queridos. En su trabajo, además, se rodea de colegas en la misma situación, por lo que se generan ambientes muy tensos. Pero también es un problema para las empresas porque estos empleados son menos competentes, eficientes y faltan más. Sólo si se empieza a tratar al burnout como una enfermedad laboral se podrá diagnosticar y prevenir”, explica.

Se refiere a que hoy se diagnostica como “estrés” y se manda al profesional a descansar unos días. Pero después vuelve al mismo trabajo monótono, mal pago, sin reconocimiento y repleto de quejas: por lo que vuelve al punto de partida. El equipo de psiquiatras cree que la valoración en el campo médico, además, desembocaría en el reconocimiento jurídico . De ser contemplado por la Ley de riesgos del trabajo podría abrir el camino a indemnizaciones, por ejemplo, para casos que terminan con una incapacidad transitoria o permanente. Comprobar que el origen del síndrome fue el trabajo no sería imposible: para eso existe el cuestionario de Maslach (está online) que permite saber si estamos “quemados” y en qué grado.

El cuestionario fue pensado para médicos porque fue en los primeros que se describió burnout . Docentes y personal de atención al público los siguen en el ranking. Tienen en común la violencia de sus interlocutores: clientes que insultan, pacientes y familiares que agreden y alumnos o padres que atacan. No es difícil entender por qué los psiquiatras creen que podría haber burnout en cualquier otro rubro donde haya personas prestando un servicio a personas.

“No va a ser sencillo. Incluirlo como enfermedad laboral significará que tanto las empresas como el sistema de salud deberán hacerse responsables de que algunos trabajadores se enfermen”, agrega Jorge Berstein, miembro del equipo de la Asociación de Psiquiatras Argentinos que presentará la propuesta y profesor de Medicina Familiar en la Universidad Favaloro. “Los casos más graves se ven en los médicos. Sin embargo, si un chofer trabaja 24 horas seguidas la prensa hace un escándalo, pero si un médico opera después de 24 horas de guardia aparece en un reality como un héroe”.

“Todos saben de qué hablamos pero el burnout está en un limbo”, dice Wolfberg. “Estamos hablando de profesionales que se vuelven desapegados, cínicos, que bloquean sus emociones y se robotizan”. Todos saben de qué hablamos. Por eso muchos añoran a los médicos que tenían tiempo para escuchar antes de prescribir. O a los docentes que eran como padres para los alumnos. O a los telemarketers que, al menos, intentaban resolvernos el problema.


Por Gisele Sousa Dias
Fuente
Clarín de Argentina

domingo, 19 de junio de 2011

¿QUÉ ES EL ESTRÉS LABORAL DOCENTE?

Eloisa Guerrero Barona  de la Facultad de Psicología. U.N.E.D. escribe que la primera motivación a la  hora  de  escribir  sobre  la  salud mental del profesorado     es    instar  a  las  administraciones educativas a que se fomenten y financien investigaciones rigurosas sobre el tema del estrés. Hoy, en el momento actual, los docentes están sometidos a grandes presiones en su trabajo por múltiples causas, y estas tensiones afectan negativamente a este colectivo, convirtiéndose  que es una de las causas más frecuentes de las bajas profesionales por enfermedad.

La investigación sobre malestar docente realizada por el profesor de Psiquiatría Seva Diaz (1986) destacó el alto porcentaje de inadaptación del profesorado de Bachiller y universitario, estando más desajustado psicológicamente que la población general. Es cierto, que se producen consecuencias disfuncionales, como tensión muscular en el cuello, dolor de cabeza, irritabilidad, cambios en el estado de animo, agotamiento, ansiedad, falta de motivación en todos los colectivos, pero las estadísticas de los éltimoa años vienen a corroborar la anteriormente expuesto.

En el informe de la  OIT (1993) "El trabajo en el Mundo” se reconoce que el estrés y el síndrome de burnout no son fenómenos aislados, sino que ambos se han convertido en un riesgo ocupacional significativo de la profesión docente, que afecta de manera muy particular al profesorado  según ilustran los datos que a continuación se detallan:

• En el Reino Unido, el 20% del personal docente padece problemas de ansiedad, depresión y estrés.

• En  EE.UU. el 27% de los educadores investigados han padecido problemas crónicos de salud como consecuencia de la enseñanza. El 40% reconoce tomar medicamentos a causa de problemas de salud relacionados con su trabajo.

• En Suecia se llegó a la conclusión de que el 25% de los educadores están sujetos a tensión psicológica, en un grado que puede ser considerado de alto riesgo.

• En nuestro país la investigación sobre la salud de los profesores no se ha abordado como tal ni de manera unitaria.


¿Pero que es el estrés docente? Se han dado múltiples definiciones entre las que vamos a señalar la de  Kyriacou y Sutcliffe (1978), el estrés del profesor se define como aquella experiencia de emociones negativas y desagradables, tales como enfado, frustración, ansiedad, depresión y nerviosismo, que resultan de algún aspecto de su trabajo y que van acompañadas de cambios fisiológicos y bioquímicos (Muchinsky, 2000).

Toda situación de estrés laboral puede estar generada por:

- Una respuesta ante las presiones o tensiones a las que se ve sometido el profesional.

- Un estímulo que alerta de situaciones indeseadas.

- Un desequilibrio entre las exigencias del puesto de trabajo y las capacidades individuales.












Extraído de
Cómo afrontar el estrés docente
Autora: Pilar Sánchez Álvarez
IES La Basílica




miércoles, 13 de octubre de 2010

Estrés la enfermedad que más padecen los docentes


Igual, cada vez son más los que eligen enseñar. En provincia de Buenos Aires, los inscriptos al magisterio aumentaron 21% en los últimos tres años. Pero las visitas al médico relacionadas con trastornos psicosociales pasaron al frente de las consultas.

La docencia se parece cada vez más a una profesión de riesgo: el estrés ahora ocupa el primer lugar entre las enfermedades que padecen los maestros y supera a los trastornos en la voz. Según los últimos relevamientos de dos gremios del sector –uno público y otro privado– más del 30% de las consultas médicas son por problemas “psicosociales”.

No obstante, el número de interesados en acceder a la docencia crece: en la provincia de Buenos Aires los institutos de formación registraron en los últimos tres años un incremento del 21% en la matrícula de futuros maestros y profesores. En 2007 había 59.933 estudiantes y este año los centros que preparan a los educadores tienen 73.630 alumnos. Desde hace dos años, el régimen de formación pasó de un ciclo de tres a cuatro años para acceder a la graduación.

Pero el tránsito por las aulas ya no es fácil. Un informe elaborado por la Federación de Educadores Bonaerenses (FEB), el gremio que agrupa a más de 60 mil educadores de la provincia, determina que el 32% de las consultas al área de salud docente son por trastornos psicosociales. Atrás quedan los problemas de voz (21%), que históricamente representaban la mayoría de los pedidos de licencia.

El estudio se hizo entre 2008 y 2010 y comprendió 8.300 consultas. El 15% llega a los consultorios con dificultades musculares y óseas; el 14% con afecciones respiratorias y un 11% con enfermedades ginecológicas.

“Las falencias edilicias que ponen en riesgo la integridad de docentes y chicos, el aumento de la violencia en escuelas, la escasa participación de los padres y otras fallas del sistema educativo, agravan de la salud psíquica de los docentes”, explicó Mirta Petrocini, presidente de la FEB Con este diagnóstico coincide Juan Carlos Cuyás, secretario de Sadop, filial Buenos Aires. “La sobrecarga laboral, la presencia del patrón –en el caso de los privados– y la necesidad de tener múltiples ocupaciones generan estrés”, aseguró el dirigente. El Sadop hizo una encuesta entre 1.800 maestros y profesores y detectó que el 67% de los consultados registra fatiga, cansancio, desánimo, mal humor, jaqueca y falta de sueño.

Entre las patologías que se encuadran en el estrés está el “síndrome de Bournout ” o “cabeza quemada”. “Se presenta con síntomas de frustración e impotencia, agotamiento emocional, cansancio físico y psíquico”, aclaró el médico especialista en salud laboral, Daniel Tineo. También entre los causales de estrés aparece el “hostigamiento laboral” o mobbing , relacionado con la presión y la tensión “entre pares y de los superiores jerárquicos.

El relevamiento de FEB también detectó que estas afecciones predominan en trabajadores de entre 40 y 55 años (un 45% de los casos está en esa franja). Son maestros que han pasado más de 15 años frente a alumnos.

“Estas patologías no están reconocidas como enfermedades laborales y por lo tanto no tienen cobertura de las ART”, explicó Petrocini. Por eso, “los maestros tienen que seguir al frente del aula sin los tratamientos adecuados”.

No obstante, en la provincia, todos los años se conceden entre 32.000 y 35.000 licencias por enfermedad, en un sistema que tiene 240 mil docentes



Fuente
www.clarin.com

miércoles, 22 de julio de 2009

EL ESTRÉS DEL DOCENTE DESDE LA PERSPECTIVA MEDICO-LABORAL.

Muchos miedos y desánimos son soledad y cansancio.
Baltimore, 1692
INTRODUCCION
Entendiendo la salud como la situación de bienestar físico, psíquico y social (como la define la O.M.S.), conviene definir algunos conceptos que en el lenguaje ordinario se entremezclan entre sí.

Comparemos este bienestar de la persona con un iceberg: la parte emergente (sólo 1/10 del total) correspondería a la “ausencia de enfermedad”. Es en esa pequeña parte donde actúan los llamados “profesionales de la salud”, que deberían llamarse más propiamente “profesionales de la enfermedad”: Médicos, Psicoterapeutas, Fisioterapeutas, Sanitarios, Enfermeros, Odontólogos... Su acción primordial es la curación y la prevención de la enfermedad.

La parte más importante, la que sostiene en realidad el iceberg, corresponde a la generación y conservación del bienestar. Los agentes de la salud son en realidad todos los miembros de la sociedad, en mayor o menor medida según su profesión y grado de implicación personal. Citaremos sólo algunas profesiones por su capacidad de generar salud: Educadores, Arquitectos, Medios de comunicación, Políticos, Ingenieros, Empresarios, Sindicatos, Policía, Economistas, Fontaneros, Electricistas... Su acción primordial es, pues, la promoción y protección de la salud.

Entendiendo así las cosas, el estrés laboral constituiría per se un deterioro de la salud desde el punto de vista social, que además puede propiciar otras alteraciones psíquicas, fundamentalmente la ansiedad y la depresión.

En nuestra época y en el medio laboral docente que nos ocupa, el estrés reviste unas características históricamente nuevas. Ciertamente, ya nuestros antepasados de las cavernas sufrían también estrés al ser perseguidos por el oso que pretendían cazar, pero la situación terminaba pronto, bien siendo devorado por el oso, bien capturando al oso con la gratificación psíquica, física y de consideración social de la tribu.

Sin embargo, en la actualidad las situaciones estresantes persisten en el tiempo, y ciertas características individuales, de cada persona, junto a otras específicamente laborales y de la misma sociedad en general, hacen al trabajador docente más vulnerable a los efectos del estrés del trabajo. De ahí la importancia actual del estrés en el docente, cuya frecuencia de presentación acreditan estudios estadísticos como los que se exponen a continuación, realizados en la última década:

FACTORES
En España, se estima que 1/5 de la población activa, es decir, unos 3 millones de personas, sufren problemas relacionados con estrés. Esta prevalencia concuerda aproximadamente con los datos obtenidos en estudios europeos, como los indicados en la siguiente tabla:

Si la importancia en la población general es alta, ya se apunta en los datos de la tabla anterior que la frecuencia es aún mayor cuando nos centramos en el mundo laboral. Dentro de este colectivo, la docencia está considerada como una de las 10 profesiones más estresantes según el Instituto de Ciencia y Tecnología de la Universidad de Manchester (Aguayo F, Lama JR. 1996).

En el gráfico siguiente puede observarse la posición que ocupa la docencia, que todavía sería más alta si exceptuamos las cuatro primeras profesiones en las que el estrés procede del riesgo permanente contra su integridad física.


Efectivamente, así puede observarse en el gráfico donde la frecuencia de trastornos relacionados con estrés que producen la baja laboral, se dan con mayor frecuencia en el colectivo docente que en otras actividades laborales.

En los datos presentados en el congreso que se cita a pie del gráfico anterior llama la atención que la incidencia de bajas laborales por todos los diagnósticos es menos alta entre el colectivo docente que entre otros colectivos laborales estudiados. Razones de tipo de actividad sin sobreesfuerzo físico, periodos vacacionales más amplios, ausencia de turnos y de exposición a temperaturas extremas, etc., junto a una profesionalidad “más vocacional”, justifican razonablemente estas diferencias con el sector industrial y con el sector servicios.

Sin embargo la proporción de bajas de naturaleza psíquica con respecto al número total de bajas por todos los diagnósticos es mucho más alta entre el colectivo docente, duplicando o triplicando aquellos valores. Efectivamente, en este colectivo se dan algunas circunstancias, como luego analizaremos, que favorecen la aparición de trastornos mentales derivados del estrés.


Autora: Ana Gómez Seguí

García Martínez, Jesús
Jefe del Servicio de Formación del Profesorado de la DGOIEPL de
la Conselleria de Cultura, Educación y Ciencia
Fuente: http://www.edu.gva.es/per/docs/rlestres_1.pdf
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Busca en mis blogs