jueves, 4 de junio de 2009

Nueva Profesionalidad Docente

FORMACIÓN DEL PROFESORADO, RESOLUCIÓN DE CONFLICTOS Y PREVENCIÓN DEL ESTRÉS PROFESIONAL DOCENTE


“ No sólo pedimos a nuestros profesores que abarquen todos los campos en los que pueda perfeccionarse la personalidad humana, sino que además les pedimos mesura y equilibrio: todos esos diferentes objetivos deben incorporarse en un todo armónico, en el que se consiga una personalidad integrada, sin que el desarrollo excesivo o unilateral de una de esas áreas produzca hombres y mujeres desequilibrados. Para poder desempeñar esta tarea utópica nos haría falta un superhombre ejemplar. Un humanista de saber ilimitado. Alguien capaz de reunir todas las cualidades consideradas como positivas, eliminando, al mismo tiempo, cualquiera de las que pudieran considerarse negativas. Siguiendo esta línea de razonamiento nuestra sociedad puede desarrollar hasta el límite las peticiones basadas en el componente utópico de la educación, proyectando sobre los profesores unas exigencias desmedidas”.
Esteve, José M.
La antecita del profesor Esteve nos pone sobre la pista de uno de los factores que subyacen en lo que se conoce como “el malestar docente”. En efecto, de un tiempo a esta parte, la sociedad tiende a trasladar todas y cada una de sus “asignaturas pendientes” al ámbito escolar con la esperanza utópica de haber hallado la solución. Pero existen otros factores además del señalado que van haciendo de la profesión docente algo inespecífico, problemático y complejo.

Algunos de estos factores son de naturaleza coyuntural como el cambio de los planes de estudio, la reforma del sistema educativo, etc., y otros son de naturaleza estructural, en tanto que los referentes sociales son cada vez más dinámicos, cambiantes y complejos. En todo caso, puede afirmarse, que los nuevos retos que esta sociedad heterogénea, plural, cambiante e intercultural va imponiendo a los profesores, van más allá de la reforma de los planes de estudio y de la reestructuración del sistema educativo y afectan de lleno al concepto mismo de profesionalidad docente

Diversidad e incertidumbre en la labor docente.
En este contexto de incertidumbre, como consecuencia de las circunstancias cambiantes de la sociedad actual, y de complejidad de las tareas docentes el profesor de hoy se encuentra ante la necesidad de adquirir nuevos conocimientos, dominar nuevas destrezas y ampliar su repertorio de conductas profesionales para atender adecuadamente los retos que se le plantean en la práctica diaria, caracterizada ésta última, entre otros factores, por la heterogeneidad del alumnado.

Así, la diversidad pasa a ser un concepto central en la nueva realidad escolar, presente en todos los niveles y etapas de la escolaridad, pero más patente y explícita en la Educación Secundaria Obligatoria, etapa en la que el alumnado ya no es ni el “alumno de éxito” que había superado la criba del graduado escolar ni el “alumno fracasado” que, antes que abandonar el sistema, optaba por una formación profesional de base. En ambos casos, el alumnado, con la propuesta curricular anterior, llegaba a las aulas en grupos supuestamente homogéneos que apuntaban a un perfil profesional docente muy determinado y caracterizado por una forma disciplinar de enfocar y tratar el conocimiento, unas metodologías de trabajo en el aula homogeneizadoras, unas preconcepciones de la “diferencia” como “deficiencia”, un desconocimiento de los estadios psicoeolutivos propios de la adolescencia y una dinámica de trabajo individualista, alejada de procesos de colegiación en la acción docente. La formación inicial y las políticas de selección del personal y de acceso a la docencia eran coherentes con ese enfoque. Por contra, y conforme a lo que hemos apuntado, con la nueva propuesta curricular la situación es muy diferente. Se imponen otras formas de trabajo en el aula, otras concepciones del desarrollo y del aprendizaje y se atisban algunos de los requisitos previos que serán necesarios para que se dé una auténtica renovación de la enseñanza a través de un nuevo concepto de profesionalidad docente.

Hacia una nueva profesionalidad docente.
En efecto, al cambio de sus planteamientos metodológicos y de los principios teóricos que informan su quehacer “práxico” el profesor ha de añadir un cambio en su concepción misma del proceso de enseñanza-aprendizaje, un cambio del rol profesional que venía desempeñando y constituirse como un profesional reflexivo de su propia práctica, que investiga y experimenta junto a otros profesores lo que le permite ampliar sus fuentes de información, sus ideas y sus criterios para mejorar su trabajo en las aulas.

Así, para autores como Stenhouse, la innovación curricular tiene que partir del grupo de profesores de un centro, como unidad básica de actuación, que discute, modela y lleva a cabo el currículum, participando en la evaluación de resultados. En este sentido, cambiar la práctica, desarrollar el currículum y perfeccionamiento del profesorado son tres aspectos indisociables.”

Desde esta concepción la reflexión en la acción, el trabajo en equipo y - sobre todo – la formación permanente pasan a ser tres elementos básicos de la nueva concepción del profesional docente y premisas necesarias para un adecuado tratamiento de la diversidad a través del cambio y de la renovación de la enseñanza.



García Martínez, Jesús
Jefe del Servicio de Formación del Profesorado de la DGOIEPL de
la Conselleria de Cultura, Educación y Ciencia
Fuente: http://www.edu.gva.es/per/docs/rlestres_1.pdf

jueves, 2 de abril de 2009

Los supuestos que rigen la vida cotidiana en las aulas

Voy a compartir con ustedes, algunos párrafos que me enviara el Prof. Oscar Krutl, y que a mi me dejaron pensando.

Platón la rige y Sísifo la estresa...
Sostenía el viejo Platón que nuestra realidad es reflejo de otra, la de las "ideas" ubicadas en mundos superiores.

Pareciera que la escuela comparte este enfoque. Las autoridades del distrito, los/as directores/as tienen una idea de lo que debe ser la escuela. Y se esfuerzan denodadamente por concretarla.

¿Cómo es esta idea, este "ideal"? El sueño de un/a director/a es una escuela con todo su personal presente, con docentes capacitados que se relacionan entre sí sin conflictos, atendiendo serenamente a disciplinados alumnos deseosos de cumplir, que los afiatados controles de asistencia señalan como presentes en su mayoría. Con una dirección con toda la documentación al día, y un edificio que no presenta problemas, ya que cada baño, cada lamparita, cada puerta y ventana están cumpliendo su función. Con padres que solo vienen, por unos pocos minutos, a ofrecerse para colaborar...

Todo lo que contradiga esta idea de escuela ideal debe corregirse. Las autoridades lucharán día a día duramente para poder acercarse a la idea de lo que es la escuela, ideal que la antipática realidad se esfuerza diariamente en resquebrajar y contradecir.

A su vez, los docentes tienen una idea de lo que tiene que ser su clase: Un grupo de alumnos pendientes de sus palabras, respetuosos de sus superiores, disciplinados, puntuales, pulcros, esforzándose en cumplir cada una de las consignas planteadas por el docente. Y todo lo que contradiga esta clase ideal debe corregirse o eliminarse. Los/as docentes lucharán día a día duramente para poder acercarse a esa idea de lo que es la clase, ideal que la antipática realidad se esfuerza diariamente en impedir.

Como en el mito de Sísifo (La Odisea XI 93) obligado a empujar una piedra enorme cuesta arriba por una ladera empinada, pero que siempre rodaba hacia abajo antes de que alcanzase la cima de la colina y Sísifo tenía que empezar de nuevo desde el principio.

Es decir, la mirada de directivos y docentes está en algo que "sería ideal que se de, pero lamentablemente no se da" y sus esfuerzos de construir ese ideal, se ven diariamente frustrados.

Así, no cuesta comprender la multitud de docentes y directivos estresados por esta frustración constante.

Sería muy diferente si el ideal fuera que los alumnos aprendieran, y para esto cada docente, cada directivo fuera creando posibilidades, inventando maneras... gozando con la alegría de aprender de los alumnos.

Pero no. En la escuela hasta pareciera a veces que es más importante cumplir con todos los medios inventados en diversas épocas para permitir el aprendizaje... que lograrlo.
Si leemos el siguiente texto acerca de Platón y las ideas, (tomado de http://www.webdianoia.com/platon/platon_fil_ideas.htm) a la luz de lo antedicho, encontraremos una inspiradora descripción de la escuela:
Tradicionalmente se ha interpretado la teoría de las Ideas de la siguiente manera: Platón distingue dos modos de realidad, una, a la que llama inteligible, y otra a la que llama sensible. La realidad inteligible, a la que denomina "Idea", tiene las características de ser inmaterial, eterna, (ingenerada e indestructible, pues), siendo, por lo tanto, ajena al cambio, y constituye el modelo o arquetipo de la otra realidad, la sensible, constituida por lo que ordinariamente llamamos "cosas", y que tiene las características de ser material, corruptible, (sometida al cambio, esto es, a la generación y a la destrucción), y que resulta no ser más que una copia de la realidad inteligible.

La primera forma de realidad, constituida por las Ideas, representaría el verdadero ser, mientras que de la segunda forma de realidad, las realidades materiales o "cosas", hallándose en un constante devenir, nunca podrá decirse de ellas que verdaderamente son. Además, sólo la Idea es susceptible de un verdadero conocimiento o "episteme", mientras que la realidad sensible, las cosas, sólo son susceptibles de opinión o "doxa".

El malestar docente
Me quedan algunas preguntas flotando ¿El malestar docente es propio de la actividad? ¿Podemos hacer algo para disminuirlo? ¿Por qué no se hace nada para disminuirlo?

Creo que están en nuestras manos algunas llaves para mejorar el ambiente, y disminuir el deseo de evasión, ya sea mediante fin de semana, vacaciones, feriados o …. jubilación.

miércoles, 28 de enero de 2009

Formación Permanente y prevención del estrés profesional docente

Como hemos visto pues, ejercer la docencia en una sociedad compleja, plural y dinámica como la nuestra es cada vez más difícil y problemático. Así las cosas, la fatiga mental, la complejidad de la tarea, las expectativas que genera, el equilibrio y las cualidades personales que requiere y las situaciones de impotencia que se viven, sitúan a la profesión docente a la cabeza de las profesiones más estresantes y complejas según los expertos en sociología de las profesiones.

Perfil y causas del estrés profesional docente.
Los docentes en determinadas situaciones o momentos de su vida profesional, pueden encontrarse sin recursos personales para afrontar el ejercicio de su profesión de una manera adecuada y eficaz, lo que deriva en algunos casos en cuadros de ansiedad, de baja autoestima, de desbordamiento mental, etc. Entre las causas de este estrés profesional docente, también conocido como el síndrome de “Burnout” o del “profesional quemado”, podrían señalarse:
· La tensión que genera la relación directa maestro-alumnos por la propia naturaleza del hecho educativo.
· La personalización de los conflictos generados en el aula explicables por procesos de naturaleza psicosocial (edad del alumnado, estatus social de las familias, contextos sociales deprimidos, etc) y que el docente puede percibir como incapaz para resolver satisfactoriamente en la práctica diaria.
· La falta de resortes de autocontrol en situaciones de estrés. Cabe señalar aquí la disparidad existente entre los referentes profesionales adquiridos por los docentes en su formación inicial y en su práctica profesional de los últimos años y la nueva realidad escolar caracterizada por la diversidad y la heterogeneidad de los grupos. Ello conlleva un clara disfunción entre los resortes y los repertorios profesionales disponibles por parte de los enseñantes y las necesidades derivadas de la nueva realidad educativa.
· La baja autoestima en el docente producida por la autopercepción de que es incapaz de solucionar de manera óptima los problemas que se le presentan en el ejercicio de su labor.
· La relación compleja con las familias, que a veces proyectan en su relación con el profesorado las expectativas sociales desmesuradas, utópicas e irracionales respecto a las instituciones educativas.
· La percepción por parte del docente de la baja consideración social de su profesión.
· Y otras causas de difícil explicación.

Formación Permanente y prevención del estrés profesional docente.
Entendido el estrés profesional docente como una disfunción entre las exigencias profesionales derivadas de la tarea docente y la capacidad del enseñante para resolver en un momento dado las situaciones complejas, dinámicas y conflictivas que se dan en el medio escolar y que acaban traduciéndose en situaciones de desbordamiento y estrés sufridos por el profesorado, cabría la posibilidad de abordar esta problemática desde dos ámbitos diferenciados e igualmente preventivos.

Prevención del estrés profesional docente desde la potenciación de los elementos básicos de la nueva profesionalidad docente.
El primero de los ámbitos, que podríamos denominar “generalista”, consistiría en potenciar e impulsar en los centros educativos la asunción por parte de los docentes de los llamados elementos básicos de la nueva profesionalidad docente y que hemos identificado como la reflexión en la acción, la colegiación de la labor docente y la formación permanente.
a) La potenciación de las prácticas reflexivas de los docentes pasa por impulsar y apoyar grupos y seminarios de trabajo surgidos en los centros en torno a una problemática o interés profesional común. Se trata de que cada maestro alcance una comprensión más profunda de la naturaleza y los resultados de determinadas situaciones y acontecimientos educativos, pudiendo así responder mejor a las presiones que han de soportar mientras trabajan y asumiendo en primera persona la responsabilidad de su aprendizaje profesional.
b) El trabajo en equipo de los docentes es el segundo de los elementos que deberemos potenciar si queremos avanzar en la adecuación de las prácticas docentes a las nuevas determinaciones del hecho educativo. La complejidad de los escenarios de trabajo precisa de una coordinación y de una cooperación entre los miembros de un equipo docente que todavía no está asumida en su integridad por la comunidad docente. Como afirman Johnson y Johnson (1989) “una estructura cooperativa clara es el primer requisito de una escuela eficiente”, pues ello permite que la actividad de un profesor se vea influenciada positivamente por la actividad del resto, que los profesionales se sientan orgullosos del éxito de un colega, que la escuela se beneficie de los conocimientos técnicos de todo su personal y que se potencien actitudes positivas hacia la introducción de nuevos métodos de trabajo.
c) La formación permanente del profesorado, entendida como desafío y, al mismo tiempo, como un elemento básico de la nueva profesionalidad docente, debe abordarse sin perder de vista la dimensión colaborativa de la enseñanza a la que hacíamos referencia y posibilitando la reflexión en la acción de los enseñantes.

En efecto, si lo que se pretende es hacer del profesorado un profesional reflexivo de su propia práctica, que experimenta e investiga junto a otros profesores y que se forma y actualiza desde la consideración del centro escolar como la unidad básica de cambio y mejora, los modelos de intervención en formación del profesorado deben contemplar necesariamente:
· Un asesoramiento en el puesto de trabajo.
· Un aporte de recursos materiales de naturaleza bibliográfica, informática, etc.
· Un apoyo a la elaboración de materiales curriculares propios.
· La convocatoria de acciones formativas ajustadas a las demandas formativas detectadas en los centros.
· Y – sobre todo -, el apoyo a la constitución de grupos y seminarios de trabajo y a la elaboración de Proyectos de Formación en Centros.

Y todo ello desde la potenciación en todas y cada una de las acciones de formación del profesorado de:
· El intercambio de experiencias entre docentes.
· La plasmación de las mismas en documentos de trabajo (publicaciones, comunicaciones, etc.).
· Y el establecimiento y configuración de líneas de trabajo y comunidades de discurso en torno a un método, una escuela científica, una corriente, etc.


El texto completo puede bajarse de http://www.edu.gva.es/per/docs/rlestres_1.pdf
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