domingo, 10 de junio de 2012

El estrés es el principal problema

El “estrés malo” genera un “malestar docente” que va creciendo, y no respeta fronteras. Es necesario que se apliquen políticas públicas al respecto, el tema debe figurar en todas las agendas ministeriales. El siguiente es un artículo escrito en un medio digital mexicano, pero hubiese podido ser de cualquier país.



Aún no han procesado la información pero ya saben que el magisterio, más temprano que tarde, empezará a reclamar mejores condiciones de trabajo. El líder de la sección 47 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE), Guadalupe Madera Godoy, afirma que los profesores agremiados padecen problemas grave de salud, tanto físico como psicológicamente.

“Lo primero que nos dimos cuenta (en la semana de salud que organizó el SNTE en octubre pasado) es que nos hace falta mucha prevención a la salud. En el propio magisterio, sumergidos en nuestras tareas, nos hace falta promover acciones preventivas en los niños pero sobre todo en los propios compañeros. En ese diagnóstico, hay casos que nos llaman mucho la atención, que ya se están canalizando para tratar de buscar una posible solución, porque hay casos urgentes tanto físico como psicológicamente”, afirmó el líder magisterial.

Madera Godoy apuntó que, entre los problemas que tiene el magisterio “hay asuntos delicados que se deben guardar, por el respeto de los compañeros. Pero de que tenemos problemas fuertes, por las dinámicas de trabajo, de eso no hay duda”.

El secretario general de la sección 47 del SNTE afirmó que “los principales problemas que se tienen son de carácter físico y psicológico. En lo físico encontramos una cantidad importante (acumulada) de triglicéridos, ácido úrico, colesterol, cardiovasculares. Problemas de reumatismo. Y dónde traemos un problema serio es con el tema de la situación psicológica por vivir bajo presión. El estrés, que no deja de ser la enfermedad del siglo, es el estrés precisamente”.

PADECIMIENTOS
Cifras del ISSSTE

Entre los padecimientos más frecuentes en derechohabientes del ISSSTE se cuenta con un registro general basado en las estadísticas de morbilidad hasta el año 2010, entre los que se encuentran infecciones respiratorias agudas, intestinales, infecciones en las vías urinarias además de úlceras, gastritis, hipertensión arterial, asmas y conjuntivitis.

"Nulo” respaldo de la SEJ
Profesores
exigen apoyo médico permanente

Más que una “semana de la salud” al año para atender su problemática, el gremio de profesores de la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG) solicita apoyo tanto del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) como de la propia Secretaría de Educación Jalisco (SEJ), para dar seguimiento a los malestares ocasionados por el estrés laboral de su jornada.

En lo general, los maestros de educación básica se dicen “sorprendidos” por la declaración que hizo el secretario general de la Sección 47, Guadalupe Madera Godoy, con respecto al alto porcentaje de profesores en la Entidad que se han detectado con problemas de salud (90 por ciento).

Aunque aseguran desconocer dónde o cómo fue que se realizó, aplauden que exista dicha estadística. Sin embargo, también lamentan que se haya hecho pública “tan a la ligera”. La razón: ya los padres de familia comienzan a acudir a las escuelas “para preguntar en qué porcentaje se encuentran los maestros que educan a sus hijos”.

Por esta razón, exigen que se profundice en el tema y no termine sólo una declaración mediática. “Agradecemos su preocupación, pero que (tanto el SNTE como la SEJ) nos atiendan más de cerca. Que todos sepamos qué está pasando, que nos enseñen qué tipo de investigación hicieron para llegar a ese resultado y que las declaraciones de ese tipo no se hagan a la ligera, que se planteen soluciones”, expone Carlota Susana Gutiérrez Ibarra, directora de la Escuela Urbana 1202, apostada en el fraccionamiento Santa Fe, de Tlajomulco.

Para la profesora, con más de 20 años de labor docente en su haber, el que se conozcan los malestares que atraviesa el gremio de maestros de Jalisco “ya es una ganancia” que ahora demanda soluciones inmediatas, sobre todo porque la presión de los padres de familia es grande.

“Ya vinieron 16 (padres de familia) porque traen ‘ubicada’ a una maestra (con padecimientos mentales). La gente sabe qué sucede: lee el periódico y escuchan noticias, vinieron a quejarse de la maestra. ¿Y uno, a dónde recurre? Yo como director no sé a dónde ir. Platiqué con la maestra pero no sé a dónde la voy a mandar”.

Reconoce que sí hay casos fuertes que demandan intervención y no sólo palabras ante las cámaras, como el de dos profesoras (que ya no están en esa escuela): una de las cuales “se quitaba los zapatos y se sentaba en medio del salón”, y otra cuya conducta irascible impedía el trato, no sólo con alumnos, sino con los propios maestros y representantes sindicales.


Fuente

sábado, 2 de junio de 2012

Salud mental en la escuela

A medida que se produce un avance tecnológico, y se mejora la capacidad productiva ¿Se produce en paralelo un progreso en las relaciones humanas? ¿O todo se vuelve más complicado? Mientras tanto ¿Qué sucede en las escuelas? ¿Aumenta el cuidado de la salud mental de todos los integrantes? ¿Qué podemos hacer al respecto?



El acontecimiento ha sido el rescate de 9 mineros que estaban atrapados en un socavón de la mina “Cabeza de negro” abandonada, pero que un inescrupuloso minero artesanal/informal la empezó a explotar sin reparar en las causas por las que fue abandonada ni los riesgos que contraerían los trabajadores que ingresasen a extraer mineral.

El rescate de los obreros mineros concitó la atención nacional y mundial. Poco se ha reparado en un gesto que tuvo la Ministra de la Mujer que acudió ante el desastre, al llevar entre los técnicos de apoyo a unos psicólogos para que trabajasen con las familias de los mineros sepultados. Sin la espectacularidad de la noticia se supo optar por una atención y actividad que preparase a los familiares sobre el desencadenamiento de los hechos del rescate, que era bastante riesgoso. La ministra decidió que entre sus acompañantes profesionales técnicos fuesen unos psiquitras/psicólogos para trabajar con los familiares que con ansias esperaban los resultados de las actividades desplegadas Explicó la ministra que era importante que estos profesionales trabajase sobre la salud mental de los familiares. Existen muchas angustias, miedos, tensiones alrededor de una tragedia como ésta, que las personas del entorno íntimo de los trabajadores debería estar preparadas.

Sin duda la Ministra tiene razón y los profesionales como el psiquiatra del Ministerio de Salud, sin necesidad de recurrir a un lenguaje profesional rebuscado, explicó el por qué era importante este tratamiento. Hasta aquí la noticia que nos ha llevado a reflexionar sobre el tema de salud mental en la escuela.

Según la Organización Mundial de la Salud, OMS, la salud mental es el estado de equilibrio entre una persona y su entorno sociocultural, que permite su participación laboral, intelectual y relacional, para alcanzar bienestar personal y calidad de vida. También dice que es un estado de bienestar emocional y psicológico en el cual el individuo es capaz de hacer uso de sus habilidades emocionales y cognitivas, de sus funciones sociales y de responder a las demandas ordinarias de la vida cotidiana. (LA VANGUARDIA. Madrid, 07 de julio de 2007)

Esta reflexión introductoria de un hecho como el descrito y de las expresiones de la OMS, sin duda trae a colación la necesidad de conocer y valorar lo que es la salud mental y la política que se tiene para abordar temas de lo cotidiano en el mundo de la escuela y de los escolares. Creemos que no se trata de incidir sólo sobre un tema problemático –el bullying por ejemplo- sino todo el entorno del estudiante, el clima de la familia, del aula, de la escuela, de la sociedad.

Desafortunadamente, la agitación de la vida actual y la poca proximidad afectiva entre los miembros de la familia, ha hecho que cada vez se presenten mayores alteraciones a la salud mental y cada vez a edades más tempranas, lo que ha hecho indispensable que los profesores, los padres de familia y las personas que de una u otra manera manejan personal, deban tener cada vez mayores conocimientos sobre estos temas para poder detectar tempranamente las alteraciones, débiles o profundas, de dicha salud mental. 

¿Los maestros nos encontramos preparados para abordar el tema de la salud mental en la escuela? ¿Es necesario acudir al psicólogo, al psiquiatra cuando se detecta el problema? ¿O es necesario contar con la información y formación básica necesaria para trabajar el tema desde el aula, desde la escuela, desde la comunidad?

El docente que interactúa de manera permanente con los alumnos, con su entorno escolar, es la persona que debe contar con una formación pedagógica básica y fundamental sobre la salud mental para poder actuar y reaccionar ante la presencia de ciertos indicios que puedan perturbar el equilibrio emocional de los estudiantes.

El progreso no parece garantizar por sí mismo el bienestar individual y social que se espera debe reinar en el clima del aula y de la escuela. Existen signos ante los cuales el docente debe estar alerta para reaccionar en su abordaje de manera preventiva. El bienestar de cada alumno y su entorno se manifiesta por la aceptación de sí mismo, por los sentimientos de satisfacción, los pensamientos constructivos, la disposición para enfrentarse a la realidad y para ser tolerante a la frustración. Todo esto tiene que ver con la llamada salud mental. Pero también con las angustias, las ansias, los deseos, las frustraciones que tienen los niños y los adolescentes y que los pone la más de la veces en actitud defensiva o agresiva según los casos.

¿Qué hacer en la escuela? Sin duda la recomendación será que debe nombrarse un psicólogo para que intervenga y prepare a los maestros sobre el tema. Sabemos que eso no es fácil, que no existen recursos y menos voluntad política para apoyar alguna iniciativa.

Hace muchos años, cuando el terrorismo azotaba las regiones y pueblos del interior del país, cuando madres y niños huérfanos quechua hablantes, huían y lloraban por haber visto cómo asesinaban a sus familiares, un grupo de docentes intervino y empezó a trabajar en torno al tema de salud mental.

Recurrieron a personas entendidas, profesionales, pero ellos, lejanos a estos sucesos respondían desde la academia y su mensaje había que traducirlo para poder llevarlo y aplicarlo en esas comunidades del interior del país. Sin duda se escribió una historia de la educación desde la perspectiva de la salud mental de los escolares y de la comunidad, que sería interesante recoger y revalorar. Muchos aprendizajes, muchas enseñanzas, muchas experiencias se quedaron en los cuadernos de trabajo y fueron poco valoradas y reconocidas porque las firmaban maestras, maestros, asistentes sociales, que no tenían un reconocimiento académico, y sin embargo desde su vocación, desde su solidaridad y entrega aportaron a la sanidad de niños y jóvenes de comunidades del interior. Escuchar, dialogar, acompañar el duelo, la tristeza, la angustia por no contar con medios económicos para satisfacer necesidades mínimas, fueron temas que formaban el repertorio de niños y jóvenes. Recurrían al maestro/a porque suponían encontrar en ellos un refugio, una seguridad.

De esos relatos tal vez podamos rescatar algunas líneas que podrían servir para trabajar el tema desde el aula, desde la escuela y mejorar el clima institucional y personal.

Una de las primeras reglas a seguir desde el inicio del año escolar es utilizar el desarrollo de habilidades sociales que faciliten su inserción social y el logro de aprendizajes. En suma se trata de elevar su bienestar, competencias y habilidades personales (relacionales, afectivas y sociales) para un mejor desempeño escolar. Con ello se elevarán los niveles de aprendizaje, disminuirá la repetición y la deserción escolar.

Mediante una observación adecuada en el desarrollo de las clases, el comportamiento en las actividades recreativas, deportivas se podrá detectar de manera temprana a niños y jóvenes escolares que presentan factores y condiciones de riesgo psicosocial en el hogar y escuela, y derivar a una atención oportuna a aquellos que presenten trastornos para ser tratados por especialistas en salud mental, para modificar factores de riesgo psicosocial y comportamientos desadaptativos.

El espacio es corto para abordar el tema en la extensión que requiere. El tratarlo sólo quiere llamar la atención sobre este problema en la escuela donde se producen conflictos, desadaptaciones y comportamientos que demandan un tratamiento profesional y con un enfoque pedagógico.

No nos acostumbremos a tratar los efectos/resultados de problemas que se presentan entre niños y adolescentes desde una perspectiva del mercado –que así parece querer tratar el problema del bullying cuando se pueden leer las ofertas de talleres y seminarios- sino desde una perspectiva mayor, con un enfoque pedagógico. El maestro es el mejor aliado del psicólogo para este trabajo, pero debe ser informado sobre el tema de manera profesional y no reducirlo a técnicas solamente.

Cuando aprendamos a trabajar interdisciplinariamente en el análisis de los problemas que aquejan tanto a los individuos como a la sociedad, sin duda estaremos palpando que la solidaridad es posible, que existe una manera diferente de tratar los temas y problemas de niños y jóvenes.

Autor
Luis Miguel Saravia C.
Educador
Lima – Perú

Publicaciones recomendadas
Cultura del esfuerzo
Ideología y poder
Influencia de la televisión


sábado, 26 de mayo de 2012

Conducta profesional del docente afectado por el burnout

¿Qué sucede con el docente “quemado”? ¿Su conducta es única? ¿O podemos clasificarlos? La siguiente, si bien es una simplificación de un fenómeno complejo, nos puede ayudar a entender la problemática.



La conducta profesional del docente afectado por el síndrome de Burnout presenta las siguientes manifestaciones específicas:
•     Se muestran desmotivados y han perdido la paciencia, el optimismo y el interés por sus educandos.
•     Manifiestan actitudes autoritarias, intolerantes o rígidas. La pérdida de paciencia, anteriormente referida, puede conducir a estas actitudes y ser fuente de problemas de variada índole.
•     Buscan y necesitan vías y excusas para desmarcarse de la implicación en el trabajo y suelen adoptar actitudes contestatarias respecto a sus superiores.
•     Perciben a los estudiantes y a sus familias de una manera cínica, como si atentasen contra su propia supervivencia o sus necesidades.

Se ha sugerido la existencia de tres prototipos de profesores, aunque no deben tomarse como modelos exactos de la realidad, pueden ayudar a la comprensión de las manifestaciones más directamente observables en la conducta del educador afectado por el síndrome de Burnout:

1. Docentes agotados. Son los que reaccionan ante las excesivas demandas y los fracasos en la enseñanza trabajando cada vez menos, puesto que no esperan alcanzar ningún objetivo. Están desmotivados y, consecuentemente, trabajar más y mejor no tiene para ellos ningún tipo de compensación. Los profesores y profesoras agotados han cortado o eliminado su compromiso y su dedicación personal con la enseñanza.

2. Docentes frenéticos. Suelen ser docentes muy comprometidos con su trabajo, que reaccionan ante la adversidad y los fracasos sin reconocerlos y sin darse tregua. Incrementan más y más sus esfuerzos ante la adversidad, en lugar de racionalizar y dosificar sus fuerzas o modificar sus objetivos.
El Burnout suele aparecer en sus vidas bruscamente, repentinamente, ya sea ante un fracaso importante como en un momento de debilidad. Cuando su sentido de la eficacia desparece, la desilusión lo invade todo. El agotamiento total, que había sido obviado por la ilusión de unos éxitos ficticios, se hace dominante en sus vidas. Este prototipo está muy relacionado con el modelo sugerido por Freudenberger, cuando caracteriza a docentes extra-comprometidos y celosos de su trabajo, quienes incluso olvidan sus propias necesidades, se esfuerzan intensa y frenéticamente hasta que se agotan.
Lo cierto es que en este prototipo se distingue un subtipo de profesor y profesora caracterizado, además, por el rasgo de frenesí, por el narcisismo-autosuficiencia y la impaciencia con los demás. A este subtipo pertenecen aquellos docentes que se creen indispensables e insuperables. El perfil corresponde a un tipo de persona emprendedora que hace siempre las cosas porque está convencida que si no las hace él nadie las haría.
Con frecuencia sus educandos tienen una opinión positiva de él. Se destaca como aspecto positivo su hiperactividad. En cambio, puede resultar nocivo para sus compañeros y colegas, porque los juzgan intolerantemente por su propio entusiasmo y consideran que están poco dedicados o comprometidos. La diferencia fundamental, entre los profesionales agotados y los frenéticos, es que estos últimos se sienten tan absolutamente seguros de sí mismos que no se percatan de sus fracasos parciales hasta que llega el momento del gran derrumbe. Los agotados, por el contrario, son más conscientes de sus fracasos parciales y más comprensivos con la acomodación de sus colegas.

3. Profesores poco incentivados. Son aquellos que no encuentran en su trabajo ninguna motivación. No se sienten agotados ni estresados ni tienen afectada su autoestima. Estos docentes no perciben en su trabajo nada que consideren una buena recompensa y entienden que sus capacidades están infrautilizadas. La enseñanza, tal y como ellos la vivencian, no les aporta estímulos que recompensen el esfuerzo que hacen y se cuestionan las posibilidades de cambiar de trabajo. El origen de los poco incentivados es típico del Burnout, consideran que reciben mucho menos de lo que dan a la profesión, lo que genera una pérdida total de interés.


La anterior caracterización, puede cambiar en la realidad, por las características propias de cada individuo y por el estadio del síndrome.



Extraído de
Los profesionales de secundaria, como factores de riesgo en el síndrome de Burnout
Giselle León León
División de Educología Centro de Investigación y Docencia en Educación Universidad Nacional Heredia, Costa Rica
Revista Electrónica Educare Vol. XV, N° 1, [177-191], ISSN: 1409-42-58, Enero-Junio, 2011



Artículos recomendados

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Busca en mis blogs